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A quien fui cuando aún no sabía quién llegaría a ser

Capítulo 1 de Cartas a mí mismo: mirar a la versión que aún no tenía un camino profesional claro y reconocer que muchas cosas ordinarias de hoy fueron, alguna vez, un futuro lejano.

A quien fui, quien soy y quien quizá llegue a ser
01

Hubo un tiempo en que no teníamos un “career path”

Hubo una versión de nosotros que no sabía qué títulos sonaban bien, qué industrias crecían ni qué habilidades había que aprender para no quedarse atrás. Solo sabía cosas simples: me gusta dibujar, escribir, construir, desmontar cosas, explicar o ayudar a alguien a entender.

El futuro aún no era un plan. Era borroso, pero amplio. Y quizá porque sabíamos menos sobre lo que “debíamos” hacer, también dudábamos menos de aquello que queríamos probar.

Antes de tener una trayectoria profesional, teníamos curiosidad.
02

Los primeros sueños rara vez saben calcular ROI

Un niño no suele preguntar si una profesión es estable, cuánto crecerá el mercado o cuánto paga. Pregunta si es interesante, si puede probar, si quiere saber más.

Eso no significa que el dinero y la responsabilidad no importen. Significa que antes de aprender a optimizar cada elección, sabíamos acercarnos a algo simplemente porque nos hacía sentir más vivos.

Hubo cosas que valían la pena solo porque nos hacían querer empezar.
03

Luego el mundo empezó a enseñarnos cómo se ve una vida “correcta”

Qué estudiar, qué empleo tiene futuro, cuándo estarás estable, qué cargo tienes, cuánto ganas, dónde están los demás. Ninguna de estas preguntas es necesariamente mala.

Pero si se convierten en las únicas preguntas, empezamos a medirnos por lo que es fácil de explicar a otros y dejamos fuera la curiosidad, el cuidado, el coraje y la alegría de hacer bien algo pequeño.

Una vida fácil de explicar no siempre es una vida que reconocemos como nuestra.
04

Algunas cosas ordinarias de hoy fueron alguna vez tu futuro

Quizá hoy abras el mismo portátil, recorras las mismas calles y uses habilidades que ya se sienten normales. La repetición convierte los logros en fondo.

Mira el día con los ojos de tu yo de hace años. Esta habitación, este trabajo, esta libertad para decidir, estas personas o simplemente poder vivir un día según tus elecciones quizá parecían muy lejanos.

Nos adaptamos al progreso tan rápido que vemos la distancia que falta y olvidamos la que ya recorrimos.

Algunas cosas que hoy te cansan fueron alguna vez cosas que tu yo anterior deseaba alcanzar.
05

No todo sueño abandonado es un fracaso

Algunos sueños se dejaron por miedo, otros porque las circunstancias cambiaron y otros porque la persona en la que nos convertimos ya no quiere lo mismo.

Crecer no exige cumplir cada promesa hecha por nuestro yo más joven. No le debemos al pasado una vida congelada. Podemos honrar un sueño por haber sido real y dejar que termine.

Un sueño puede cumplir su función sin hacerse realidad.
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Quizá la pregunta no sea “¿quién llegaré a ser?”

De pequeños, el futuro parecía un sustantivo: médico, arquitecto, founder, artista, ingeniero. Con el tiempo entendemos que una vida no cabe en una etiqueta profesional.

Una pregunta más duradera puede ser: ¿cómo quiero vivir mientras hago cualquier trabajo?, ¿cómo quiero tratar a otros?, ¿qué quiero conservar cuando tenga más?, ¿quién quiero ser cuando los planes fallen?

Los empleos cambian. Los títulos cambian. La manera de habitar nuestra propia vida puede decir más de quién llegamos a ser.

No nos convertimos solo en una profesión. Nos convertimos en una forma de vivir.
07

Si aquella versión te encontrara hoy

Imagina que, en lugar de volver tú al pasado, tu yo joven entra en un día normal de tu vida actual. No le enseñes solo los grandes logros. Muéstrale la habitación, la agenda, las personas, lo que sabes hacer, las decisiones que ahora puedes tomar.

¿Qué le sorprendería? ¿Qué parecía imposible y ahora ocurre un martes cualquiera? ¿De qué estaría orgulloso? Y quizá preguntaría por qué hoy restas importancia a cosas que antes deseábamos tanto.

No es un ejercicio para obligarte a agradecer. Es una forma de recuperar una perspectiva que la costumbre borró.

A veces necesitamos los ojos de nuestro yo anterior para ver nuestra vida presente.
08

A quien fui cuando aún no sabía quién llegaría a ser

No te escribo para decirte que nos convertimos en alguien extraordinario. Todavía no sé del todo quién llegaré a ser. Sigo cambiando de opinión, perdiéndome y viendo a otros avanzar más rápido mientras me pregunto si elegí bien.

Pero quiero decirte algo: hemos llegado más lejos de lo que imaginas. No todos los sueños sobrevivieron y no todo ocurrió según el plan. Sin embargo, algunas cosas que esperabas se han convertido silenciosamente en partes normales de mi vida.

Si pudiera enviarte un mensaje, no te diría que eligieras un camino más correcto. Te pediría que conservaras la curiosidad un poco más y temieras un poco menos no saber. Quizá el hecho de que aún no supieras quién serías dejó suficiente espacio para que yo pudiera ser más de una cosa.

Hemos llegado más lejos de lo que sabes.