Una Carta a Mí Mismo en el Primer Día
El capítulo final, una carta al principiante de la primera mañana sobre miedo, fracaso, manos que ayudaron y la persona creada durante muchos años
No necesitas ser la mejor persona para merecer estar aquí; lo importante es en quién te conviertes en el camino
Escribe a quien cruzó la puerta de la oficina la primera mañana
Llevaba una mochila nueva y un corazón preocupado, con miedo de no ser suficiente, equivocarse y ser juzgado.
No necesitas ser el mejor para merecer estar aquí
El miedo ayudará a aprender, pero el valor propio no es un premio posterior a la aprobación.
Los errores, el rechazo y el fracaso no te hacen más pequeño
Habrá proyectos fallidos y noches de duda, pero todo ello construye firmeza.
Conocerás a personas que creen en ti más que tú mismo
Agradécelo y un día ofrece la misma confianza a otra persona.
El valor, la integridad, la humildad y el éxito adquirirán nuevos significados
El valor no es ausencia de miedo y el éxito no es permanecer más tiempo en el escenario.
No permitas que el trabajo se lleve tu vida
Vuelve a casa, llama a tus padres y conserva cerca a quienes amas.
La vida no es una carrera para llegar primero
Cuando parezca que avanzas lento, recuerda que importa en quién te conviertes.
Gracias por no rendirte en los días más difíciles
Sin el valor del primer día, no existiría la persona actual. Delante espera una vida entera de bondad, valor y amor.